No me había dado cuenta que cada vez que iba a su negocio a comprar algo, él terminaba diciéndole a la empleada:
- Dejá, que a la señora la atiendo yo. ¿Cómo le va? ¿En qué la puedo ayudar?
Pero ese día en particular, la conversación derivó al siguiente diálogo:
- ¿Estuvo de vacaciones? Se la ve muy quemadita, ¿anduvo por la playa quizás? Le queda muy bien ese color de piel, le hace resaltar sus hermosos ojos verdes.
Guau! El dueño del local me ha mirado y por primera vez, he notado que él también tiene unos hermosos ojos, pero azules como el cielo.
Compré lo que iba a buscar y nos despedimos cortésmente.
Cuando llego a mi trabajo, ya habiéndome olvidado del asunto, como a la media hora, veo que para un coche en la puerta y que desciende el señor en cuestión.
Está lleno de gente donde yo trabajo. Pero él, muy decidido, igualmente entra y me dice:
-¿Qué tal, cómo le va? Quería hacerle una pregunta. ¿Cuál es el número de esta oficina que lo he buscado en la guía telefónica y no aparece?
- Está en el cartel de la puerta, por si lo quiere anotar – le respondo.
Nos despedimos cortésmente, y seguí atendiendo a las otras personas que estaban por allí.
Como a los 15 o 20 minutos... teléfono.
Era él.
- Habla "Fulano". ¡Al fin puedo hablar más tranquilo contigo!
Así fue como lo conocí, hace 3 años atrás.
Yo sabía muy poco de él. Me dijo que era casado, pero que desde hacía años que cada vez que yo iba por su comercio, él se moría por atenderme y charlar conmigo. Que le gustaba. Que quería salir conmigo, si yo no tenía compromisos y no me complicaba la vida.
Acepté. Contra mis principios de no vincularme con alguien casado, pero acepté. No voy a decir que me fue llevando a que aceptara. Pero casi. Se las ingenió para conquistarme, para seducirme, para hacer que también a mí, me dieran ganas de conocerlo más, de estar con él, cerca, mucho más cerca que con un mostrador de por medio.
Cada 15 días él tiene un asado “con los amigos”. Benditos amigos! Así que, arreglamos que cada vez que coincidiéramos en tiempo y ganas, él me llamaría, porque obviamente yo no puedo llamarlo, y combinaríamos a qué hora me pasa a buscar por casa.
Como igualmente hace acto de presencia en los asados, la hora de nuestro encuentro, es bastante tarde, por las noches de los viernes de cada 15 días.
Hubo algunos viernes en que no nos pudimos ver, o porque yo tenía algún compromiso, o porque a él se le complicaba de alguna manera.
Me dijo la primera vez que estuvimos juntos:
- Estoy casado, si. Pero obviamente hay algo que no está bien en mi matrimonio. De otra forma, no estaría acá contigo.
Bueno, eso fue lo que más me gustó. La sinceridad de decirme que lo que quiere es pasarla bien, tener sexo sin culpas ni reclamos, y sobre todo, sin compromisos.
Y hoy es viernes. Acabo de llegar de estar con él. Le conté que he decidido mudarme de ciudad, que me voy a otro lado. En cuanto liquide con algunos asuntos pendientes, me mudo.
Se lo conté mientras íbamos en el coche hacia un motel. Me dijo que me extrañaría y que estaba seguro que volvería aunque sea a visitar a alguna amiga y si lo llamaría si eso pasaba.
Al entrar a la habitación, apenas cerró la puerta a sus espaldas, me abrazó y comenzó a besarme como nunca antes, apasionadamente. ¿Se pensaría que ya mañana mismo me iré? No le comenté que falta alrededor de un mes para que me vaya. Pero preferí dejarlo que sintiera que era la “despedida”. Parecía el preludio de un adiós.
Cuando me quita el cabello de la cara, haciéndolo para atrás, con la otra mano roza mis pezones que ya estaban sumamente erectos, y me dice:
- Cómo me gustan tus pechos!! – y los aprieta, fuerte.
Ya sabe que eso me “enciende”. Me saca la blusa y comienza a mordisquearlos, alternando con besos. Luego me desprende el botón del pantalón. Lo ayudo, quitándomelos. Y quedo sólo con la tanga negra. Parados, de frente a un espejo y con la cama a nuestras espaldas.
Mientras me saco las sandalias, él aprovecha y se saca su remera, se desprende el cinturón y yo, de espaldas, me pongo con la cola bien apretada a su bragueta, impidiendo que él siga desprendiéndose el pantalón. Pongo mi mano en su bragueta, siempre de espaldas y mirándolo a través del espejo. Me sonrío, porque está duro, muy pero muy duro. Y es de los señores que están MUY BIEN dotados, ¿soy clara?. Aquello era una maravilla. Ya dejé de pensar si lo tomaba o no como una despedida, no me iba a complicar ni a interrumpir ese momento, preguntando absolutamente nada. Sólo el placer. Eso era lo más importante para mí.
Desabrocho los botones de la bragueta del jean y paso mi mano por debajo del calzoncillo.... Ay, Dios!!! Si es que se lo puede invocar en un momento como éste, claro. Si tuviera un poco de yeso, juro que le sacaría el molde y lo expondría como PERFECTO.... Su pene es grande de largo y de ancho. Sus testículos, pequeños y duros. No tiene mucho pelo que moleste a la hora de explorar por la zona. Y ya está mojadito... Lo aprieto fuerte, bien en la base.
Me inclino hacia adelante, para apoyarme en la mesa donde está el espejo, y él baja sus pantalones y calzoncillos hasta la mitad de su pierna y allí mismo, me quita la tanga y apoya su pene en mi cola.... Con sus dedos, por delante de mi, va explorándome despacito, hasta encontrar mi clítoris y comienza a masajearlo, mientras que con la otra mano que la tiene en mi cintura, me va atrayendo más hacia él.
Me agacho más, apoyo mi codo izquierdo en la mesa y por delante, tomo con mi mano derecha su pene y lo ayudo a introducirlo en mi vagina...
Comenzamos a movernos al mismo ritmo, suavemente al principio... pero parece que los dos estamos muy motivados y el ritmo aumenta...
Me encanta. Me calienta más aún el hecho de poder mirarlo mientras está a mis espaldas. ¿Quién habrá inventado los espejos?????
Pero no quiero distraerme. Cierro mis ojos y lo disfruto a pleno. Embestida tras embestida.
Cuando siento que ya no puedo más, me detengo, me doy vueltas, apenas lo empujo un poco para atrás, como para que se de cuenta que quiero que se siente en el borde de la cama. Lo hace.
Me pongo en cuclillas y lo ayudo a sacarse, primero sus zapatos, luego el pantalón y por último, el calzoncillo, que estaba ya casi fuera de su cuerpo.
Sigo de rodillas y, ante ese espectacular panorama... ¿quién se puede resistir?
Comienzo a chupar ese dulce caramelote, ese palo mayor o verga que indica que la embarcación está pronta para navegar.... pronto para navegar o para montar, según sea la ocasión. Y estaba pronto, lo puedo asegurar!!!
Le gusta cuando lo hago y como lo hago. Succiono, libo, chupo, mordisqueo. Hago que mi lengua pase como las alas de un colibrí, rápido, muy rápido, por la punta, y voy bajando, besándolo, hasta sus testículos. Pongo uno en mi boca, así de chico es. Lo aprieto un poquito, no demasiado. Y sigo mi camino hacia su ano. Allí me detengo, con la lengua otra vez batiéndola como alas, rápido, más rápido. Pone los talones en el borde de la cama, como para quedarse con las piernas bien abiertas y que yo pueda gozarlo aún más. Gozo que goce. Me calienta que me deje hacer. Que no me hable, que no me esté dando órdenes: ponete acá, hacé así, levantá la pierna para allá.... nada... no dice nada... sólo me disfruta y me deja hacer.
Estoy muy pero muy caliente. No sé cuánto más pueda estar yo sin correrme. Pero sigo besándolo y mojando su ano con mi saliva, porque ahora quiero introducirle un dedo. Quiero ser yo quien lo posea. Quiero ser yo quien esté dentro suyo. Quiero sentirlo de cualquier manera. De todas maneras. No importa cómo. Y lo hago.
La primera vez que lo hago y espero por su reacción.
Nada. Se retuerce de placer. Gime aún más. Está tirado de espaldas en la cama. Levanta un poco la cabeza y me dice que le gusta cómo lo chupo, que le gusta todo lo que le hago....
Sigo chupándolo, metiendo toda su pija en mi boca. Toda. Y es grande. Pero igual entra hasta el tronco. Hasta que pega en mis amígdalas. Toda, toda en mi boca. Lo succiono. Literalmente, lo succiono y me dice “Así... así... seguí así... así.... creo que no aguanto más...”
En ese momento siento que yo también estoy por explotar, que no doy más, que quiero montarme en él, y se lo digo:
- Quedate así, por favor. No te muevas. Quiero subirme encima de ti.
Es divino!!! Se aguanta y me espera. Sigue dejándome hacer a mí.
Mientras lo monto y cabalgo, moviendo mis caderas y haciendo que mi clítoris roce con su cuerpo... me corro, no me aguanto.
Él me aprieta otra vez mis pezones, y agarra mis tetas con sus manos levantándose un poco para besarlas. Sigo chorreando, me empapo de placer, hasta que, casi extenuada, me dejo caer en su pecho. Me abraza diciéndome:
- Qué lindo... cómo te siento... cómo me gustas...
Quiero que él termine. Ahora le toca a él. Quiero seguir con lo que estaba haciendo y que me distraje. Así que vuelvo a su hermoso pene y lo sigo chupando como si fuera la primera vez. Huele a mí. Sabe a mí. Está empapado de mí.
Ahora sí, no se aguanta y me dice que está por correrse, que no quiere que pare, que siga. Y lo hago, pero cuando está largando su leche en mi boca, lo saco y lo miro correrse. Lo aprieto, lo masturbo, rápido, con mis manos, y junto toda su leche y la paso por mis pechos y mi cara.
Tenía ganas de hacer eso, de ver cuando sale su leche, de que se acabara encima de mí. Era una fantasía que nunca había practicado, pero que siempre vi en las películas porno, que los tipos acaban encima de la mujer.... no en su boca, sino en sus tetas.... y yo nunca lo había hecho así.... y tenía ganas. Quizás no fue tal cual lo imaginé, pero sí me gustó ver cómo se corría, como largaba esos chorros que paraban en mi cara y en mis manos, y que yo luego desparramé sintiéndome loca de placer.
En ese instante se me vino a la mente algo. Ahora sí entiendo y puse en práctica lo que se dice por ahí, que una mujer tiene que ser una dama en la sala y una puta en la cama.
Esta noche fui una puta. Y me gustó.
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servido por cariatide
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-Hola amor! Soy yo. Estás con gente?
- En este momento estoy en una reunión, pero dime...
- No hables, no digas nada. Sólo escúchame. Te espero esta noche en casa, a las 9. Sólo trae el vino, en lo posible consigue aquel vino blanco que tomamos la última vez y que tanto nos gustó. Nada más. Esta noche te espera una sorpresa. Hasta las 9 mi amor.
- Bien. Nos vemos a esa hora. De acuerdo.
Tengo que darme prisa. Las mujeres tenemos muchos detalles a tener en cuenta antes de una cita amorosa. Preparar la cena, no olvidarme de comprar las velas, la música, depilarme las piernas, elegir la ropa que me pondré. Aunque en esto último no tendré mucho problema. Acabo de comprarme un hermoso camisón rojo, muy transparente, con una tanga que apenas es un hilo. Llevaré puestas además las zapatillas rojas, esas de tacones bien altos que tanto le gustan a él. No tengo que olvidarme de desconectar el timbre de la puerta, el del teléfono y apagar mi celular. No quiero que nada ni nadie nos interrumpa. No esta noche.
Hace ya bastante tiempo que venimos hablando de las fantasías de cada uno. Pero las mías son bastante sencillas: estar en la bañera y que él me enjabone, mientras yo estoy recostada, con los ojos semi cerrados, voy sintiendo sus manos que recorren todo mi cuerpo, me lava el cabello, y cuando abre el duchero para enjuagarme, saca el tapón de la bañera para que se vaya escurriendo toda el agua enjabonada, pasa la manguera de la ducha, con el agua bien tibia, muy suavemente por todo mi cuerpo. Luego me envuelve en el toallón y luego de secarme, comienza a besarme, llevándome hasta la cama....
Pero a él se le ocurren cosas distintas. Siempre me está diciendo que le gustaría mirarme. Mirarme en todo momento. Mientras camino sola él va atrás, observando cómo los hombres me miran. O si vamos a un bar, él dejaría que se acercara alguien a hablarme, mientras me mira y me dice que buscaría que yo, de alguna manera, solicitara su aprobación.... Siempre me está "mirando". Me hace sufrir porque en sus fantasías no me dice que me tocaría o cómo lo haría... Pero esta noche... esta noche va a saber qué es lo que se siente cuando deseas profundamente que te toquen, que te hagan el amor ya, inmediatamente, que no esperen más...
Ya son las 9 y él, puntual como siempre, toca el portero eléctrico.
- Subí mi amor. La puerta del apartamento está abierta.
Apago la luz del recibidor para que las velas le den ese toque de penumbra que quiero. Con las demás velas, hice un camino hacia el dormitorio, y cuando oigo que abre la puerta le digo:
- Dejá el vino en el refrigerador y vení al dormitorio que te estoy esperando.
Sonriente, se acerca a mí y me besa apenas en los labios.
- Y cuál es la sorpresa que me tienes preparada?, me pregunta.
Ni siquiera lo miro y le digo:
- Por favor sentate en el sillón y te voy a pedir que te quedes totalmente quieto. No quiero que te muevas, por nada del mundo, ok?
- Si mi ama. Cómo estamos hoy, eh?, dice, obediente, sentándose en el sillón que está a los pies de mi cama.
Mientras se escucha a Norah Jones, voy hasta el tocador y me siento frente al espejo. Recién en ese momento le dirijo una mirada mientras tomo el pote de crema para la piel.
Me siento de costado y, sacándome las zapatillas, comienzo a pasar crema por mis pies, subiendo por las piernas justo hasta el muslo. Pongo más crema en mis manos, y la distribuyo por mis brazos, mi cuello, y hago como que me molesta el camisón cuando quiero pasar la crema por debajo de mi cuello hacia mis pechos. Me levanto y me saco el camisón, dejándolo tirado a mis pies. Quedan mis pechos al descubierto. Los tomo con mis dos manos, los junto y los alzo, apretándolos muy fuerte.
Vuelvo a mirarlo a los ojos, por encima de mis cejas, como si no quisiera hacerlo.
Se acomoda en el sillón, separando sus piernas y sentándose un poco más al borde. Me sonrie y me dice:
- Traviesa... me gustas... estás hermosa...
- Silencio!!! No te dije que podías hablarme. Quédate quieto y callado. No te muevas. No muevas ni un solo músculo. Entendiste?
- Uuuuyyy.... perdón, mi ama.
- Que no hables. Es que no lo entiendes? No hables. Sólo puedes mirarme.
Camino hacia él, y me paro entre sus piernas abiertas, con mi mano derecha dentro de la tanga, tocándome. Pero cuando veo que amaga a moverse, doy un paso atrás y me siento en el borde de la cama. Sigo tocándome y no dejo de mirarlo.
Comienzo a gemir. Abro mis piernas para que pueda tener un mejor panorama. Mi mano izquierda está en mis labios, jugando con ellos. Mojo los dedos y pellizco mis pezones. Fuerte, como me gusta a mí. Me da una electricidad placentera, que hace que mi espalda se arquee y mi cabeza quede sobre la cama.
Pongo los talones en el borde de la cama y sigo tocándome.
Es hora que me saque la tanga. Con las dos manos, voy bajándola por mis muslos. Levanto al cielo mis piernas y la saco, tirándosela a él. La agarra. La huele. Me mira. Se muerde el labio inferior y se ríe.
Me pongo un poco más de costado mientras sigo tocándome, para poder observarlo mejor. Se pasa mi tanga por la cara, por el cuello, y como tiene los primeros botones de su camisa desprendidos, la pone en su pecho. Veo que comienza a desabrochar aún más su camisa y que hace lo mismo con el pantalón.
Me hago la que no lo veo y sigo con lo mío. Esto ya me está gustando. Me calienta que lo caliente. Al final creo que tendré que darle la razón: me está gustando mucho esto de mirarnos y no tocarnos. Mutuamente, claro. Porque yo estoy encantada conmigo misma y él me provoca al seguir mi juego.
Me pongo boca abajo en la cama para no mirarlo tanto, mientras sigo tocándome la vagina que a estas alturas está mojadísima. Me monto en mis propios dedos. Arriba. Abajo. Despacio. Lo oigo. Oigo que está respirando más fuerte y un poco más rápido. Lo imagino mirándome. Imagino que le gusta lo que ve. Imagino que mis dedos son su pene, que me penetra una y otra vez.
No puedo más. Lo digo en voz alta:
- Me estoy corriendo... me corro... me corro....
- ¿Y qué crées que me está pasando a mí, dulce mujer?
!-->!-->
servido por cariatide
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En realidad no tenía muchas ganas de ir a esa reunión: Presentación de un libro sobre mi ciudad que publicó un importante diario capitalino.
La noche anterior había estado de asado (con mucho vino, por cierto) en casa de mi jefa y con otros amigos, hasta las dos de la madrugada.
Y, debido a que a las siete de la mañana ya había comenzado mi
jornada, para la hora del cóctel/presentaciónc/evento del Diario en cuestión... bueno, creo que iba a estar bastante cansada.
Además... otra reunión más en la que sucede siempre lo mismo :
"Hola", "Bienvenido", "Gracias por venir", "Cómo está(s)"... sonrisas van, sonrisas vienen... y en realidad, a nadie le importa nada de ti.
DE TI. Van a hacerse ver, a socializar, etc.
Me parece genial!!! Es parte del circo, parte del Ser Gregario que
debemos ser o que somos, como quieras.
Ayer no tenía muchas ganas de estar presente en un lugar así, pero como en la oficina faltaba gente para ayudar a la organización me pidieron si no les daba una mano... y accedí... queda entendido que, sin muchas ganas, pero fui.
Oh Dios!! Cuando entró la gente que convocaba, los anfitriones del evento... me dije: "Guau... esta chica (una del grupo) además de tener mal carácter debe ser ciega, porque pasó a mi lado, quedó parada frente a mí.... y ni buenas tardes!!!. Por lo menos, los señores que la acompañan, me han dado la mano unos, y un saludo moviendo la cabeza otros... algo es algo. ¿Para qué habré venido?!"
Por suerte había gente con mejor "onda" que esa chica. Y entre los mencionados señores, destacaba uno en particular. Me pareció el más seguro de sí mismo.
Los demás me dieron la impresión de que estaban participando de algo como por obligación. Casi casi como yo, pero a ellos se les notaba en la cara el aburrimiento y la expresión de: "otra vez lo mismo!!!".
Sin embargo a este señor en cuestión... no. Todo lo contrario, me
parecía que aunque estuviera pensando/sintiendo lo mismo, sabía cómo actuar, con una sonrisa, con cortesía y.... una mirada... que 'pa qué te voy a contar!!!
O sería mi imaginación? El cruce de miradas duró apenas unos segundos, porque una señora no debe sostener la mirada de un caballero... jamás!!! No es socialmente correcto.... (Pero no te olvides niña... que has decidido cambiar tu actitud... no te reprimas más, baby... do what you want!!!)
(Esa era una conversación conmigo misma que sostuve durante 3 nanosegundos)
Y me decidí.... Una sabe cuándo la están mirando, y así... como de casualidad... como buscando a alguien, trataba de observar si me miraba y, si lo estaba haciendo, bueno... mirarlo y sonreir!!!
Me parece a mí o el hombre me sigue observando?
Bueno... me gusta que lo haga... es el más atractivo de la reunión, por lo menos para mí: demuestra seguridad, me parece (o me gustaría?) que es de los que toman la iniciativa, van a por lo que desean, no se reprime ni detiene cuando detecta lo que le interesa... como una cabra que tiene que subir la colina, baja su cabeza (sus cuernos) y... hasta la cima no para!!! (resultó ser CAPRICORNIO).
Cómo se llamará el señor? Por suerte tengo muchos amigos y conocidos de los medios, periodistas ellos, que les encanta investigar... el chisme, bah! Porque obviamente, a la corresponsal local del Diario, no le puedo preguntar, detectaría inmediatamente MI interés... y tan "lanzada" TODAVÍA no estoy.
A ver? Quién está que sea de mi absoluta confianza? Okey, detectado, ahí voy. Le pregunto si conoce a los representantes que hoy vinieron.
No tiene ni la menor idea. (Fuck!) De repente me dice: pará, la
corresponsal es la que sabe.
Y salió disparado a preguntarle. La otra, discreta ella, dice bien
fuerte, (la oigo desde donde estoy, como a 5 metros!!!): Cuál?
Ese?....(y lo señalan!!!!)
Me quiero moriiiiiiir.... A mí, por supuesto, no se me mueve UNA pestaña.
Se acerca nuevamente mi amigo y me dice, esta vez sí, discretamente:
se llama Fulano "Lupo"..... (que DESPUÉS me enteraré no era así).
Lupo, lupo.... lobo.... y estoy leyendo "Mujeres que corren con los
lobos"..... me gustó... linda caUsalidad....
Tendremos que pasar a la Fase II: Cómo haré para aproximarme?
NO.... me parece que él es de los que les gusta conquistar.
Después de todo, a qué hombre NO le gusta la cacería femenina...?
(Déjalo y fluye, mujer)
Ok. Así lo haré... obediencia a mí misma.
Mis compañeras de oficina se acercan a mí, porque se han dado cuenta de que hay un lobo (ese es el nombre que le puse, creyendo que su apellido era Lupo) que me mira.... "Están locas chicas!!!, ni ahí!!!, aunque pensándolo mejor... ahí se está acercando a nosotras, estem, ejem..."
Viene acompañado de un fotógrafo, y le pide que nos saque a todos juntos: las chicas que organizaron el evento (nosotras) y él.
Me encantó!!!
Justo lo que mi ciberamigo de Palmas de Gran Canarias me había pedido cuando le comenté que iba a esa reunión. Habrá fotografos allí?, me preguntó. Y cuando le dije que no sólo habría fotógrafos sino periodistas y gente de los medios en general, me pidió que hablara con un reportero para que éste me hiciera una nota, con foto de por medio, y se los enviara a él. Que me pusiera muy guapa, que me sacara la foto social y que si me animaba y quería... que intentara otro tipo de fotos que a él le iban a gustar. (El muy guarro!!!!)
Por lo menos ahora tenía la "foto social". Y cuando se la mande le voy a contar que el señor que está a la izquierda, es el único señor que me pareció super atractivo ese día. Y que fue quien me provocó lo que él me pide a cada instante: que le preste más atención a mis sentidos y a cómo éstos se conectan con mi imaginación y que los deje volar juntos.
Una vez fue muy gráfico al hacerme el siguiente ejemplo: cierra los
ojos por un instante e imagina un valle, con un lago, flores, árboles frutales, y mucho sol, un paisaje iluminado totalmente, con un aroma a lavandas que hacen que tu nariz se respingue buscando absorber más y tus pulmones se llenen de ese olor fresco, limpio..... ¿lo tienes?.... Ahora... imagina que te acercas a un árbol de limones, lleno de frutas... que tomas una entre tus manos.... la hueles... la arrancas de la planta.... la vuelves a oler... y la partes con tus manos.... chorrea líquido.... la acercas a tu nariz nuevamente y la hueles.... ¿NO SE TE HIZO AGUA LA BOCA???, bueno, eso es lo que pasa si te imaginas vívidamente las cosas.... las ves, las sientes, de forma tal que hasta se producen cambios físicos en tu persona, te estimula la saliva, el olfato, la creatividad, todo en ti se vuelve intenso, cuando abres los ojos estás sonriente si imaginabas algo hermoso y sollozante si tu imaginación fue por un terreno negativo, oscuro, escabroso. ¿Qué preferirías entonces? Por supuesto, sin dudas... la imaginación lo es todo.
Entonces, volviendo al lupito, me despertó la imaginación.
ESA imaginación.
La que ahora quiero y puedo permitirme, la imaginación que hasta ahora me seguía negando a que siguiera su curso cuando aparecía, la imaginación que pueda despertar en mí (aún más) todos mis sentidos, todos: el olfato (cómo olerá? Cómo será su perfume natural? Sus feromonas?), el tacto (su piel? Suave, tersa? Su barba? Me pinchará como me gusta, raspándome suavemente cuando está un poco crecida?), oido (el sonido de su voz? Cómo será cuando susurra?), vista (bueno... a eso ya lo descubrí y no me desagrada para nada), gusto (mmmm.... sigue imaginación... sigue.... no te detengas por favor!!)...
Y como a mí además, me encanta el cerebro de la gente (si viene
acompañado por Einstein [un buen físico], mejor!!!), me pregunto cómo será el suyo.. qué le gustará hacer... de qué hablará... cómo actuará
cuando conquista (no cuando seduce, porque a eso lo estoy viendo, ya está!), cuando conquista, cuando enfoca la flecha directo al blanco, cómo será?
Y se acerca... y se pone a charlar conmigo... y me gusta lo que me produce el roce de su saco en mi mano en el momento de sirveme un refresco y alcanzármelo. Ups... se cayó el hielo en el vaso y salpicó!!! Nos sonreimos... me sigue agradando... es caballero, me siento a gusto... no avanza descaradamente... incomodándome... todo lo contrario... tiene ese "baile del guerrero", preparándose para la caza, para salir "con todo"....
Hablamos generalidades.
Cuando le presento a quien estaba a mi lado, un chico que además de periodista es poeta, la conversación deriva en la inspiración de los poetas: LAS MUJERES!!!
Bien ahí!!!
Se las arregló para (como quien no quiere la cosa) sacar EL TEMA.
Las mujeres.
Me gusta que hablen DE MÍ. A quién no?
Y yo soy mujer.
Y me siento mujer, una súper mujer.
No ha sido así siempre. Es más... hace muy poco tiempo que estoy admitiendo de que "ser mujer" significa algo más que un "género" (masculino/femenino; hombre/mujer)... Ser MUJER, es aceptarse, nuestro cuerpo y las modificaciones que éste tiene a lo largo del tiempo; la sensibilidad interna y externa, distinta y complementaria a la masculina; saber lo que una quiere y la forma de lograrlo; dominar el arte femenino de seducción y tener el coraje de llevarlo a la práctica... Cosas sabidas por todos y por todas, pero que en las mujeres de mi generación (creciditas ya) no nos es fácil aceptar que nos sucedan: sobre todo si ya estamos pre-menopáusicas (como ES MI CASO!!!), y nos inculcan que nuestro cuerpo reproductor "ya fue", se nos cae lo que estaba parado, se nos aflojan los músculos, nos aparecen estrías, arrugas, celulitis, várices.... y eso no es agradable...
Mentiras!!!!
Me costó muchas horas al espejo... pensando en que la naturaleza es sabia, ya que nos va dejando medio ciegas y empezamos a no ver tan bien las cosas que están cercas: como las malditas arrugas!!!
Que sí es cierto que la gravedad atenta contra nosotras, pero también contra ELLOS... que no se vayan a creer que siguen siendo unos potros, duros, firmes, divinos.... No, a ellos también se les notan las arrugas, las canas y el culo caído....
Que es mentira que a ELLOS les queda bien y a nosotras no.... ES MENTIRA!!!
El secreto, damas y caballeros... ES SABER LLEVARLO!!!!!
Con orgullo.
Cada arruga nos significó algo, las tetas caídas dieron de mamar a
nuestros críos, y las estrías de la panza albergaron lo mejor de
nosotras y de ellos. Juntos (las que tuvimos suerte de poder hacerlo) CREAMOS un Ser. Y estamos orgullosas de nuestra colaboración: pagamos el precio con todo gusto. Y si no lo ven así.... ELLOS SE LO PIERDEN...
Volvamos a la fiesta....
Estábamos hablando de mujeres, verdad? Bueno, mi amigo el poeta, al darse cuenta de que hay un congénere en plena caza, se retira discretamente, previa guiñada de complicidad conmigo.
Nos sentamos y allí la conversación corrió por otros carriles: los personales.
Es divorciado. Vive solo y le gusta así (coincidimos, también sucede lo mismo conmigo). Cocina (COCINA!!!!!). Se plancha su propia camisa (Oh, no... esto ya es CASI perfecto) y cree que el "engaño" sólo existe si no fue hablado con la pareja, si hay ocultamiento de las cosas. De acuerdo, señor. Totalmente de acuerdo con Ud.: la mentira (el ocultar, el no hablar) es lo que hace que uno se vaya alejando del otro, porque uno va intuyendo, va viendo que las actitudes de intimidad van cambiando, y la cosa ya no es igual a cuando la pareja comenzó, con ganas, contándose todo, hasta las cosas más triviales y
cotidianas, para conocerse.....
Porqué se detiene todo eso? Porqué no consideran las parejas que día a
día son diferentes y que día a día DEBEN descubrirse... Hoy no somos ni estamos igual que ayer.... Hemos crecido, y lástima de aquel que se estancó y no creció, porque se muere.... Igual que una relación: si se estanca, si creemos que lo sabemos todo del otro... muere!
Muy lindo todo. La conversación está preciosa, muy filosófica, de
VIDA, de pareceres, de preguntas casi sin respuestas... pero... mi
imaginación no para... ella ya se ha independizado y está haciendo lo que quiere.... me dice: "Vamos, consígue la forma de seguir comunicándote con él, vamos que tu puedes...."
Yo no le voy a decir: PÁSAME TU PHONO, DARLING!!! No me da el coraje para tanto. Sigamos con las trivialidades....o no tanto....
Cuando le cuento que ahora me estoy dando ciertos permisos en mi vida, como para hacer cosas que siempre quise pero que nunca encontré ni el tiempo ni la forma de hacerlo, me preguntó cuáles eran esas cosas. Le dije: por ejemplo, escribir.
-Y qué escribes, contame?
-Cosas que se me ocurren, dejo volar mi imaginación (y allí le sonrío bastante descaradamente, como para que, si tiene cerebro, si es inteligente como veo que es, se dé cuenta de que en esa imaginación puede haber lo que él quiera)...
-Y alguien lee tus escritos o los tiras a la papelera?
-No, tengo un amigo al que jamás vi porque vive en las antípodas, y que quizás por eso tenga la libertad de expresarme de otra manera con él. Y me pregunta... y estimula mi cerebro... y hace que me salgan las "ganas" contenidas, de hacer lo que yo quiera.... como por ejemplo, escribir lo que se me "ocurra"....
-Si, tienes razón cuando dices que si hay alguien lejano, al que no conoces lo suficiente, sea más fácil hacer confesiones privadas. Mira te propongo algo... para mañana te habrás olvidado de mi cara (no creo, pienso yo, no lo creo para nada) y si te animas, ahora te dejo mi tarjeta para que me envíes a mí también lo que vas escribiendo.
Y bueno, corazones.... es lo que ahora estoy haciendo... les escribo A LOS DOS, a mis 2 amigos lejanos, esta "BREVE NTRODUCCIÓN A MIS PROPIAS FANTASÍAS"
Como toda introducción, fue para ponernos en clima. Para saber CÓMO fue que empezó este relato erótico (calma, ahora no, es el que viene más abajo, o tal vez en otro anexo, otro día, no lo sé todavía); CÓMO de ese momento tan común y corriente, que le sucede a todo el mundo, de ir a una fiesta, sin ganas, y de repente.... encontrarse con alguien que nos "provoca" cosas.
Tantas cosas como para hacer un paquete, guardarlas y llevarlas a casa, para cuando estemos solas y nadie nos vea.... abrir el paquete y, golosas, comenzar a elegir por dónde empezaremos....
TAL CUAL ME SUCEDIÓ ANOCHE, cuando regresé a mi casa, me saqué la ropa y me acosté totalmente desnuda, para comenzar a "abrir" el paquete de mi mente....pensando en cómo sería si... tal vez..... si a lo mejor no hubiera regresado sola a casa....
(continuará.... tal vez....)
servido por cariatide
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